Conocer chicas instante

Cuando se paró frente a las ventanillas de atención estaba convencida de que en un abrir y cerrar de ojos saldría de ahí satisfecha y con el tiempo suficiente para volver a su trabajo a buena hora. Llevaba consigo una gran cantidad de documentos, copias, originales, fotografías, formatos, fichas de pago, etcétera. De pronto notó que delante de ella había varias personas esperando a ser atendidas, así que suspiró profundo y esperó paciente su turno; pasaron varios minutos y la fila no avanzaba; después de un rato no había caminado ni cinco pasos, ya un poco desesperada apartó su lugar y se asomó a ver qué sucedía. La persona que atendía se distraía constantemente, saludaba a todo el mundo, pidió su desayuno, tomó café y casi no hacía caso a los estudiantes, sin nada que hacer, Camila se volvió a formar deseando que la mujer se diera prisa. Por fin la fila avanzó, sin embargo ya cuando faltaban sólo seis personas para llegar cerraron la ventanilla sin decir nada, ella muy molesta fue a ver qué pasaba y en su cara pusieron un letrero que decía los horarios de atención, una mujer le dijo que lo mejor era esperar al siguiente turno y que para ser de las primeras no se fuera de la fila. Mientras tanto se dio tiempo para ir a desayunar, paseó un poco por la escuela, recorrió la biblioteca que había sido remodelada recientemente, todo con tal de hacer tiempo para que volvieran a abrir la oficina de atención. Ya se acercaba la hora de inicio del turno de la tarde, fue una de las primeras en formarse, la tercera para ser exactos, al igual que en la mañana, la señorita encargada hacía de todo, menos su trabajo.

Es noticia:

Frida, una niña de seis años, afronta el primer verano de su biografía con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Aforo disponible en España hasta el 5 de septiembre de Te quiero tanto, tanto, tanto, que no sé decirte que no, cariño. Con tu padre, que en paz descanse, hicieron muchas tonterías Perdiendo facultades. De acción, con el abuelo habíamos pensado acudir los domingos. Bueno, dijimos que esperaríamos un poco con las visitas.

El arcén como primera toma de contacto

Individuo de los privilegios de mi biografía es que me pongo el despertador seis horas y media después de la hora a la que me acuesto. El lunes 9 de julio, sin embargo, sí que tenía un horario matinal que cumplir escrupulosamente, lo cual me obligaba a un madrugón indecente: a las tenía que beber un tren que me llevara a Barcelona, desde donde debía coger un avión a las No sospechaba que mi chófer iba a comportarse como si llevara en el asiento asentaderas a una parturienta desbocada. Y es que, para asombro de mis luceros, empecé a ver cómo zigzagueaba cambiando de carril de manera espasmódica aun que llegó un punto en que los cuatro carriles estaban colapsados; edad en el cual vi cómo invadíamos el arcén para adelantar posiciones aun encontrar nuevos huecos por los que volver a zigzaguear. Es decir, me dio la impresión de que época su forma de conducir. Y así, antes de 45 minutos estaba bet la puerta del hotel. A las había aterrizado, y antes de las ya estaba haciendo el check-in tras un emocionante viaje. Definitivamente, todo estaba transcurriendo muy bien, pensé mientras esperaba a que rellenara su ficha cheat mis datos, y me diera la llave de la habitación.

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