Sistema de gestion - 40234

Esta es la historia de cómo convertí a una vendedora de discos en una puta, y comenzó esta noche en la que dios parece brillar por su ausencia es el amor, lo que mata y no la depresión. Me deje caer al piso, las sabanas hacían de alfombra la pasión y la euforia me hizo tirarlas mi amante permaneció en silencio y exausta, me miro con cara de que hize, y al final alcanzo a decirme: era solo por una vez ya te viniste pagame. VN:F [1.

El hombre que la enseño a ser puta

Nací en una familia de clase average madrileña, normal y corriente, de esas que, aunque vivían bien, al llegar a fin de mes sufrían escaseces. Todo el dinero sobrante lo dedicaron a nuestra educación, de forma que cuando murieron no dejaron dinero empero si nos legaron una formación de primer nivel. Yo era el ñaño mayor porque nací quince minutos antiguamente que Alberto y aunque no éramos gemelos sino mellizos, nuestro parecido age notable. Ambos fuimos buenos estudiantes y acabamos con nota dos carreras empero ahí terminan nuestras semejanzas, ya que por azares de la vida tomamos caminos muy diferentes. Mientras yo me enfrascaba en conseguir una futuro laboral que me reportara dinero, mi hermanito como tenía grandes ideales se fue a Asia a trabajar con una ONG. Ni siquiera me enteré cuando se casó y todavía no se lo perdono. Mientras mi corazón se rompía en mil pedazos, el administrativo siguió con su perorata, narrando las virtudes del fallecido para terminar diciendo que el gobierno le había concedido una condecoración póstuma y que querían que yo la recogiese en su nombre.

Platanos aumentan el busto nuevamente orgía lésbica vintage

He conocido a muchos, profesional y particularmente, y podría referir diversas historias que harían sonreír a los señores benévolos y llorar a las almas sentimentales. De otros copistas yo podría fechar biografías completas; nada semejante puede hacerse con Bartleby. No hay material aprobado para una plena y satisfactoria vida de este hombre. Es una aborto irreparable para la literatura. Bartleby age uno de esos seres de quienes nada es indagable, salvo en las fuentes originales: en este caso, exiguas. Antes de presentar al amanuense, semejante como lo vi por primera tiempo, conviene que registre algunos datos míos, de mis empleados, de mis asuntos, de mi oficina y de mi ambiente general. Esa descripción es necesitado para una inteligencia adecuada del protagonista de mi relato. En la serena tranquilidad de un cómodo retiro realizo cómodos asuntos entre las hipotecas de personas adineradas, títulos de renta y acciones. Cuantos me conocen, considéranme un hombre eminentemente seguro.

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